martes, 6 de marzo de 2012

UNA EXPERIENCIA DIVINA: IGLESIA PENTECOSTAL LA COSECHA

Las practicas religiosas como hecho o fenómeno social han ocupado un lugar privilegiado como tarea analítica y reflexiva de las ciencias sociales. La lectura con objetividad, representativa y subjetividad sociológica, privilegio el estudio de las religiones como dimensión fundacional en la formación de la identidad individual y colectiva. Las organizaciones con misiones de conquista y evangelización son parte de nuestra historia colonial; la evangelización como principal argumento para desarrollar un proceso de “penetración y colonialización” a nuevas tierras fue el principal argumento que sostuvo todo el proceso de conquista española.
La presentación y enseñanza de nuevos códigos con esencia cristiana le fueron dando forma a una renovada estructura social, lo que finalmente le dará vida a nuevas percepciones e ideales de las poblaciones indígenas y colonas.
Los argumentos teóricos de la religión como un hecho fundamental en la sociedad moderna con su propio carácter estructural, no se ubican dentro de mis pretensiones en el presente escrito que mas bien trata de concentrarse en el significado social que tiene esta clase de prácticas religiosas para un sector de la población.
Si tratamos de describir algunas de características más resaltantes de podemos observar de los individuos o oleadas de individuos que acuden a estos espacios que crean las iglesias evangélicas, y muy especialmente en la Iglesia Pentecostal la Cosecha, es su procedencia rural, migrantes de primera generación y segunda de las partes altas del departamento, otras característica ya mas estructurales son seguramente su bajo nivel educativo y su ubicación entre el grupo de poblaciones consideradas de un nivel pobre a pobreza extrema.
Son en estos espacios de concentración masiva donde la iglesia a través de su hermano mayor o pastor van construyendo rituales a través de la praxis de una metodología que pasa por diversas etapas a las cuales le vamos a denominar como: iniciación o preparación, evocación o apertura, transe, recibimiento del poder divino, compromiso o gracias por el bendición recibida y  final. Son en estos espacios en donde el individuo reivindica, renueva y reafirma sus ideales y percepciones mágicos religiosos, que seguramente le fueron otorgadas y aprendida en su proceso de socialización en sus espacios naturales o primarios.
La hipótesis que  proponemos se podría enmarcar dentro de la participación activa de grupos focalizados de individuos en espacios ritualizados donde se revalora y reafirma sus percepciones e ideales mágicos religiosas, este tipo de participación tiene una valoración o valides social como estrategia de movilidad social dentro de sus propios espacios comunales, es decir la participación activa  dentro de estos espacios que crean las Iglesias evangélicas tiene un fin determinado , para este grupo de poblaciones, el asenso en el orden del status social, dentro de su entorno sociales, llamase barrio, sus organización social, su propia comunidad.

lunes, 27 de febrero de 2012

LAS ORGANIZACIONES URBANO POPULARES

En este trabajo propongo a propongo una mejor comprensión del significado que tienen las Organizaciones Urbano Populares dentro de un contexto o espacio que esta definido por la intersección de dos dimensiones: la modalidad de inserción productiva y el consumo.
Las organizaciones contribuyen a la formación de pobladores populares como sujetos sociales, a través de fortalecer el tejido social y asociativo (fortalece la construcción de vínculos comunitarios entendidos como “relaciones caracterizadas por un alto grado de intimidad personal, profundidad emocional, compromiso moral, cohesión y continuidad en el tiempo”.), al afirmar identidades culturales y al crear practicas y subjetividades políticas democráticas.
Quienes participan en organizaciones generalmente reivindican valores como la solidaridad y la justicia, asumen compromisos de defensa de lo público (entendido como lo común) participan activamente en los asuntos locales se organizan y movilizan en torno a derechos colectivos (la participación opera en términos de justicia, solidaridad y ayuda mutua).
Las organizaciones parten implícitamente de un principio fundacional: la reivindicación de la relacional, de la construcción de redes sociales como espacio de encuentro voluntario en el que media lo afectivo y se establecen niveles de interrelación, solidaridad, conflictos e intercambios recíprocos. Las organizaciones potencian la construcción de vínculos comunitarios, es una fusión de sentimientos y pensamientos, de tradición y compromiso, de pertenencia y volición.
Las organizaciones entienden que su intencionalidad política no consiste en “tomar el poder” sino construir poder desde todos los espacios sociales, entendido éste como proyecto alternativo y articulación colectiva, como capacidad para gestar y desarrollar proyectos viables que se consideren legítimos en función de sus ideales y principios de generar nuevos esquemas de participación y organización que fortalezcan la capacidad de la población para enfrentar eficazmente sus problemas,  a la ves que interiorizan nuevos marcos valorativos y modos de representar la sociedad. 
En momentos en que la desafección por la democracia es tan extendida en el país, que incluso las nuevas forma de participación ciudadana no han podido re-legitimar, es necesario preguntarnos por aquellas prácticas sociales que acompañan el desempaño de la institucionalidad política.
Las organizaciones sociales proyectan sentido de pertenencia e identidad, son espacios de politización y muchas veces radicalización en los sectores populares.
Las organizaciones civiles canalizan y proveen elementos de identificación y diferenciación social a la mayoría de la población. Tienen un doble y contradictorio papel, de un lado promueven prácticas cívicas democráticas entre sus miembros o asociados a través de procesos electorales. Peor por otro lado, reproducen prácticas no civiles en las disputas internas que legitiman una cultura política autoritaria y caudillista.
Las organizaciones son espacios privilegiados para observar la vida asociativa y la cultura política dominante en una sociedad o comunidad.    
Son asociaciones voluntarias que conformadas por individuos que se reúnen periódicamente para organizar colectivamente prácticas a corte de sus principios u objetivos. Estas organizaciones son parte del tejido organizativo de la sociedad civil.
El norteamericano Alex Tocqueville sostienen en su libro “Democracia en América” que las organizaciones o asociaciones civiles que forman los ciudadanos para una variedad de fines son de enorme importancia en una cultura democrática, son capaz de sostener y darle legitimidad a la institucionalidad política, también argumenta que las asociaciones civiles alientas la participación libre de los ciudadanos en asuntos de interés colectivo, fomentan hábitos de sociabilidad basados en la deliberación y respeto a lo acordado y fortalece el aprendizaje de las normas y los procedimientos democráticos electorales.
La calidad de las tradiciones civiles que se forman en las asociaciones civiles tiene un impacto formativo en las actitudes de los ciudadanos con respecto al sistema político. En suma, las asociaciones pueden ser espacios de prácticas democráticas o reflejo se sus propias limitaciones y desafíos.
Las asociaciones civiles, reivindican el derecho político a la libre asociación.