Las practicas religiosas como hecho o fenómeno social han ocupado un lugar privilegiado como tarea analítica y reflexiva de las ciencias sociales. La lectura con objetividad, representativa y subjetividad sociológica, privilegio el estudio de las religiones como dimensión fundacional en la formación de la identidad individual y colectiva. Las organizaciones con misiones de conquista y evangelización son parte de nuestra historia colonial; la evangelización como principal argumento para desarrollar un proceso de “penetración y colonialización” a nuevas tierras fue el principal argumento que sostuvo todo el proceso de conquista española.
La presentación y enseñanza de nuevos códigos con esencia cristiana le fueron dando forma a una renovada estructura social, lo que finalmente le dará vida a nuevas percepciones e ideales de las poblaciones indígenas y colonas.
Los argumentos teóricos de la religión como un hecho fundamental en la sociedad moderna con su propio carácter estructural, no se ubican dentro de mis pretensiones en el presente escrito que mas bien trata de concentrarse en el significado social que tiene esta clase de prácticas religiosas para un sector de la población.
Si tratamos de describir algunas de características más resaltantes de podemos observar de los individuos o oleadas de individuos que acuden a estos espacios que crean las iglesias evangélicas, y muy especialmente en la Iglesia Pentecostal la Cosecha, es su procedencia rural, migrantes de primera generación y segunda de las partes altas del departamento, otras característica ya mas estructurales son seguramente su bajo nivel educativo y su ubicación entre el grupo de poblaciones consideradas de un nivel pobre a pobreza extrema.
Son en estos espacios de concentración masiva donde la iglesia a través de su hermano mayor o pastor van construyendo rituales a través de la praxis de una metodología que pasa por diversas etapas a las cuales le vamos a denominar como: iniciación o preparación, evocación o apertura, transe, recibimiento del poder divino, compromiso o gracias por el bendición recibida y final. Son en estos espacios en donde el individuo reivindica, renueva y reafirma sus ideales y percepciones mágicos religiosos, que seguramente le fueron otorgadas y aprendida en su proceso de socialización en sus espacios naturales o primarios.
La hipótesis que proponemos se podría enmarcar dentro de la participación activa de grupos focalizados de individuos en espacios ritualizados donde se revalora y reafirma sus percepciones e ideales mágicos religiosas, este tipo de participación tiene una valoración o valides social como estrategia de movilidad social dentro de sus propios espacios comunales, es decir la participación activa dentro de estos espacios que crean las Iglesias evangélicas tiene un fin determinado , para este grupo de poblaciones, el asenso en el orden del status social, dentro de su entorno sociales, llamase barrio, sus organización social, su propia comunidad.